sábado, 14 de julio de 2012

Que hariamos sin las matemàticas

Está demostrado que el estudio de la matemática desarrolla en el cerebro capacidad deanálisis lógico y habilidades para la inducción y la deducción.El razonamiento lógicomatemático permite desarrollar competencias que se refieren a la habilidad de solucionar situaciones nuevas de las que no se conoce de antemano un método mecánico deresolución. (Alsina y Canals, 2000)Lo otro que debemos considerar es la necesidad de la matemática para el tratamiento yestudio de las diferentes disciplinas cienficas, para el logro del desarrollo delconocimiento y por ende para el perfeccionamiento tecnológico, económico y social. Lomás importante de la matemática no es aprenderla en forma abstracta, es aplicarla, usarlapara resolver problemas de la vida práctica. Esto fue lo que hizo Arquímedes, científico quenació en el año 287 a.C. Con sus artefactos combatió durante casi tres años contra elejército romano. Inventó la palanca (“dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”),descubrió la forma de hallar el área encerrada por ciertas curvas, inventó un nuevo modode expresar cifras grandes, averiguó el volumen y peso de objetos haciendo la medicióndel líquido que éste desplazaba, entre otras.Se dice que la matemática nació del conteo y luego, con el fin de hacer los cálculos en elcomercio, para medir la Tierra y para pronosticar los eventos celestes. Estas tresnecesidades pueden referirse a la gran división de las matemáticas relacionadas con elestudio de la magnitud (lo cuantitativo), la estructura (propiedades de los números), elespacio (origen de la geometría y de la trigonometría) y el cambio (variables medibles,tema vertebral de las ciencias naturales y del cálculo.).La matemática está en todo. Al medir longitudes, pesos, temperaturas; al calcular áreas,volúmenes, costo del mercado, total de los servicios públicos, costo de nuestro transportemensual, valores unitarios, etc. Día a día en nuestro trato familiar y en la interrelación conlos amigos, compañeros de estudio y de trabajo, empleamos inconscientemente términos yconceptos matemáticos. Es común que digamos por ejemplo: “me aumentaron el salario enun 5 por cien (5%)”, “en promedio me gano $800.000 mensuales”, “ha mejorado el índicede seguridad en la ciudad”, “el censo poblacional es demasiado costoso”, “según los datosel índice de desempleo ha aumentado”, “las encuestas favorecen al presidente”, “lamáxima nota fue 3.0”, “crece la producción industrial en el país”, “el margen de ganancia esmuy pequeño”, “la tendencia del peso colombiano es seguir revaluándose”, entre otras.La Matemática da respuesta a las nuevas demandas sociales. Para realizainvestigaciones exhaustivas sobre temas sociales, por ejemplo, surgen problemas básicosa la hora del trabajo de campo, como el tiempo que tardaríamos en entrevistar a lapoblación, el costo económico, de personal de estas entrevistas y el costo del uso deequipos de sistemas. Con el estudio de los Procesos Estocásticos se puede tener unamejor comprensión de fenómenos de comportamiento aleatorio como meteorología, física

ORIGEN DE LA MATEMATICA EN OTRAS EPOCAS

Las matemáticas, como cualquier otro avance en la historia de la humanidad, parte de las necesidades del ser humano de contar, medir y determinar la forma de todo aquello que le rodeaba. Pero la realidad es que, determinar un origen concreto para la aparición de cada uno de los conceptos que sientan las bases de las matemáticas es bastante más complejo que establecer el origen de la rueda, o el origen de la cartografía.
Para comenzar, hay que tener en cuenta que recientes estudios en la capacidad cognitiva de los animales han determinado que los números, mediciones y formas no son conceptos únicos del ser humano. Con los datos de estos estudios, se puede presuponer que los conceptos matemáticos aparecen en las sociedades cazadoras-recolectoras, aunque no en todas de la misma forma. Un ejemplo de la diferente evolución de las matemáticas (de los números más concretamente) en diferentes culturas se puede ver en el hecho de que existen algunos idiomas de tribus aisladas que no establecen la distinción entre cualquier número, utilizando únicamente como números “uno”, “dos” y “varios”, englobando este último a cualquier número mayor de dos.
Más allá de suposiciones evolutivas difícilmente contrastables al 100%, podemos hablar de los primeros objetos arqueológicos encontrados que demuestran la aparición de conceptos matemáticos en antiguas culturas. La primera muestra de conceptos matemáticos en nuestros antepasados fue hallada en una cueva en Sudáfrica, y consiste en rocas de ocre adornadas con hendiduras con formas geométricas datadas en 70.000 años de antigüedad.
Adentrándonos en el campo de los números, la primera evidencia arqueológica la encontramos en el hueso de Lebombo, hallado en Suazilandia y datado en 35.000 años de antigüedad. Este objeto es un peroné de babuino con un total de 29 hendiduras que, según las excavaciones arqueológicas que se llevaron a cabo en 1973, fueron usadas por las mujeres de la época para mantener la cuenta de sus ciclos menstruales, ya que otros huesos y piedras se han encontrado con entre 28 y 30 hendiduras, existiendo siempre una marca significativa en la última.
Continuando con los restos arqueológicos, el siguiente hito lo encontramos en el hueso de Ishango, hallado cerca del nacimiento del río Nilo, al noreste del Congo y con una antigüedad de entorno a 20.000 años. Este hueso contiene una serie de marcas a lo largo de él divididas en tres columnas. La asimetría de estas muescas hace pensar que estas fueron utilizadas con fines más funcionales que decorativas.
Más allá de suposiciones evolutivas difícilmente contrastables al 100%, podemos hablar de los primeros objetos arqueológicos encontrados que demuestran la aparición de conceptos matemáticos en antiguas culturas. La primera muestra de conceptos matemáticos en nuestros antepasados fue hallada en una cueva en Sudáfrica, y consiste en rocas de ocre adornadas con hendiduras con formas geométricas datadas en 70.000 años de antigüedad.
Adentrándonos en el campo de los números, la primera evidencia arqueológica la encontramos en el hueso de Lebombo, hallado en Suazilandia y datado en 35.000 años de antigüedad. Este objeto es un peroné de babuino con un total de 29 hendiduras que, según las excavaciones arqueológicas que se llevaron a cabo en 1973, fueron usadas por las mujeres de la época para mantener la cuenta de sus ciclos menstruales, ya que otros huesos y piedras se han encontrado con entre 28 y 30 hendiduras, existiendo siempre una marca significativa en la última.
Continuando con los restos arqueológicos, el siguiente hito lo encontramos en el hueso de Ishango, hallado cerca del nacimiento del río Nilo, al noreste del Congo y con una antigüedad de entorno a 20.000 años. Este hueso contiene una serie de marcas a lo largo de él divididas en tres columnas. La asimetría de estas muescas hace pensar que estas fueron utilizadas con fines más funcionales que decorativas.